Muchas veces escuchamos que un factor relevante sobre la bolsa de valores y las acciones es la capitalización bursátil.
Mas ¿qué es exactamente la capitalización bursátil de una compañía que cotiza en bolsa? y ¿cuál es su importancia para el inversor o futuro inversor?
La capitalización bursátil, dicho rápidamente, es un indicador bursátil que sive para conocer cuál es la valoración que el mercado hace de una empresa que cotiza en bolsa más allá de los datos financieros de la misma.
Dada una compañía que cotiza en un mercado accionario, la capitalización de la misma se calcula multiplicando el precio de una acción por la cantidad de acciones que la compañía tiene. Como el precio fluctúa por el mismo desarrollo de la oferta y la demanda del mercado, se interpreta que el mismo expresa las expectativas a futuro y la consideración real que el mercado tiene de esa empresa.
Volviendo a nuestra pregunta, una de las maneras en que se vuelve relevante la capitalización bursátil para el inversor, es que éste pude seguir la evolución a lo largo de un periodo de tiempo de la capitalización bursátil de una compañía para decidir si invierte o no en sus acciones.
Otra manera en que el indicador estadístico de la capitalización bursátil, entendida como la valoración que el mercado mismo hace sobre una empresa que participa con acciones de él, es de utilidad para la toma de decisiones del inversor, es mediante la comparación de la capitalización bursátil de dos empresas entre las cuales hay paridad en otras variables, o nos cuesta decidir en cuál de ellas hemos de invertir nuestro dinero comprando algunas acciones.
En qué invertir. Negocios, inversiones, acciones, rentabilidad. Invertir en finanzas.
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Invertir en fondos, además de invertir en acciones
Mucha gente que no está familiarizada con el mundo de la bolsa cree que las inversiones en valores son meramente comprar y vender acciones.
Lejos de ello, existen en la actualidad -y dependiendo de que mercado de valores se trate- una gran diversidad de maneras de invertir en mercados secundarios, bursátiles o de valores que van más allá de la tradicional compra de acciones.
Una de ellas es la inversión en fondos cotizados, también llamados ETFs que funcionan de un modo similar a las acciones, pues se negocian como éstas en la bolsa.
Algunos fondos cotizados son de renta variable y otros de renta fija, y en particular, un tipo de fondo cotizado de muy amplia difusión en la actualidad son los fondos denominados indizados.
Un fondo indizado posee una cartera de inversiones que está construida replicando o imitando un índice bursátil de una cierta bolsa de valores. Pongamos por ejemplo el caso de la Bolsa de Madrid, cuyo índice de referencia es el IBEX 35, entonces un fondo indizado que sigue el IBEX 35 tenderá a tener el mismo desempeño que la bolsa de Madrid, pues está compuesto respetando la proporción en que se toman en cuenta diferentes acciones para calcular el índice.
Por ejemplo, si para calcular el índice de la bolsa se pondera (valora proporcionalmente) en un 50% las acciones de la compañía A, en un 30% las acciones de la empresa B y en un 10% los valores de las empresas C y D, el fondo de inversión indizado que replique este índice de referencia bursátil tendrá, por caso, 5 acciones de A, 3 de B, una de C y una de D.
Existen también fondos que funcionan a futuros, siguiendo por ejemplo un índice a futuro. Generalmente, se suele recomendar para el novato o quien desee empezar a invertir en la bolsa o en valores, que evalúe el desempeño de los fondos comunes de inversión en el último año (dentro de un mercado accionario o país determinado) y luego evalúe las condiciones de inversión contactándose con el broker, agente, corredor o sociedad de bolsa autorizado, cuyos especialistas son los que constituyen la cartera cuando el fondo no sigue estrictamente un índice.
Esta manera de invertir en fondos comunes o fondos mutuos de inversión, alternativa a la compra individual de acciones, ofrece la ventaja de que los especialistas bursátiles de la sociedad de bolsa hacen el trabajo fino en nombre de los inversores, disminuyendo el riesgo individual, con posibilidades buenas de beneficios en mercados estables.
Lejos de ello, existen en la actualidad -y dependiendo de que mercado de valores se trate- una gran diversidad de maneras de invertir en mercados secundarios, bursátiles o de valores que van más allá de la tradicional compra de acciones.
Una de ellas es la inversión en fondos cotizados, también llamados ETFs que funcionan de un modo similar a las acciones, pues se negocian como éstas en la bolsa.
Algunos fondos cotizados son de renta variable y otros de renta fija, y en particular, un tipo de fondo cotizado de muy amplia difusión en la actualidad son los fondos denominados indizados.
Un fondo indizado posee una cartera de inversiones que está construida replicando o imitando un índice bursátil de una cierta bolsa de valores. Pongamos por ejemplo el caso de la Bolsa de Madrid, cuyo índice de referencia es el IBEX 35, entonces un fondo indizado que sigue el IBEX 35 tenderá a tener el mismo desempeño que la bolsa de Madrid, pues está compuesto respetando la proporción en que se toman en cuenta diferentes acciones para calcular el índice.
Por ejemplo, si para calcular el índice de la bolsa se pondera (valora proporcionalmente) en un 50% las acciones de la compañía A, en un 30% las acciones de la empresa B y en un 10% los valores de las empresas C y D, el fondo de inversión indizado que replique este índice de referencia bursátil tendrá, por caso, 5 acciones de A, 3 de B, una de C y una de D.
Existen también fondos que funcionan a futuros, siguiendo por ejemplo un índice a futuro. Generalmente, se suele recomendar para el novato o quien desee empezar a invertir en la bolsa o en valores, que evalúe el desempeño de los fondos comunes de inversión en el último año (dentro de un mercado accionario o país determinado) y luego evalúe las condiciones de inversión contactándose con el broker, agente, corredor o sociedad de bolsa autorizado, cuyos especialistas son los que constituyen la cartera cuando el fondo no sigue estrictamente un índice.
Esta manera de invertir en fondos comunes o fondos mutuos de inversión, alternativa a la compra individual de acciones, ofrece la ventaja de que los especialistas bursátiles de la sociedad de bolsa hacen el trabajo fino en nombre de los inversores, disminuyendo el riesgo individual, con posibilidades buenas de beneficios en mercados estables.
Invertir en acciones: el reparto de dividendos
Una manera muy prolífica de invertir es comprar acciones de compañías que cotizan en la bolsa de valores.
Como es sabido, la idea de operar con acciones se basa en la expectativa de poder venderlas en el futuro a un precio significativamente mayor del que se ha pagado cuando se las compró.
De esa manera, el modo estándar de obtener beneficio o ganancias con las acciones es esperando que la evolución del precio de las mismas en el mercado accionario sea tal que, dada cierta alza, el inversor decida que ha llegado el momento de vender.
Pero esta no es la única manera de obtener ganancias a partir de la inversión en acciones de empresas que cotizan en los parqués: también las acciones dan derecho a dividendos.
¿Qué son los dividendos? ¿Cómo se cobran?
Como los accionistas -los propietarios de acciones de una empresa con independencia de la cantidad de acciones que posean- son dueños de una parte de la compañía, es habitual que luego de un ejercicio, por ejemplo anual, la junta de accionistas decida repartir una parte de las ganancias.
Ese es el famoso reparto de dividendos, y en algunas compañías, si la empresa ha crecido y obtenido buenas ganancias a veces se reparten incluso dividendos extraordinarios.
Existen, además, dividendos fijos e incluso dividendos variables.
El reparto de dividendos es un derecho pero está sujeto a los tipos de acciones que se haya comprado en la bolsa, por lo que siempre será de utilidad antes de invertir en valores de tal o cual compañía informarse si reparten dividendos y de qué modo.
Como es sabido, la idea de operar con acciones se basa en la expectativa de poder venderlas en el futuro a un precio significativamente mayor del que se ha pagado cuando se las compró.
De esa manera, el modo estándar de obtener beneficio o ganancias con las acciones es esperando que la evolución del precio de las mismas en el mercado accionario sea tal que, dada cierta alza, el inversor decida que ha llegado el momento de vender.
Pero esta no es la única manera de obtener ganancias a partir de la inversión en acciones de empresas que cotizan en los parqués: también las acciones dan derecho a dividendos.
¿Qué son los dividendos? ¿Cómo se cobran?
Como los accionistas -los propietarios de acciones de una empresa con independencia de la cantidad de acciones que posean- son dueños de una parte de la compañía, es habitual que luego de un ejercicio, por ejemplo anual, la junta de accionistas decida repartir una parte de las ganancias.
Ese es el famoso reparto de dividendos, y en algunas compañías, si la empresa ha crecido y obtenido buenas ganancias a veces se reparten incluso dividendos extraordinarios.
Existen, además, dividendos fijos e incluso dividendos variables.
El reparto de dividendos es un derecho pero está sujeto a los tipos de acciones que se haya comprado en la bolsa, por lo que siempre será de utilidad antes de invertir en valores de tal o cual compañía informarse si reparten dividendos y de qué modo.
Invertir en acciones de latinoamérica en España
Una alternativa sobre en qué invertir para quienes viven en España son las acciones latinoamericanas que se pueden comprar y vender en LATIBEX.En efecto, en la actualidad y desde hace no mucho, los principales valores latinoamericanos de compañías que forman parte de mercados secundarios pueden ser comprados y vendidos en un mercado accionario europeo, que es la bolsa española denominada LATIBEX.
¿Qué es LATIBEX y cómo funciona?
Los principales valores de los mercados accionarios latinoamericanos, de países como Brasil, México, Chile y Argentina, forman parte de un mercado español en el que estos papeles cotizan y se compran y venden.
LATIBEX garantiza las operaciones con acciones líquidas que cotizan en España en euros y que la horquilla sea reducida (la diferencia de precio entre la cotización de cierre y la de apertura para una determinada acción) a fin de hacer más interesante esta forma de inversión en mercados emergentes para los capitales europeos.
Invertir en LATIBEX es una nueva manera de inversión para españoles interesados en participar de las acciones de empresas de latinoamérica que cotizan en euros.
Invertir en acciones, dos diferentes maneras
Mencionaremos dos diferentes maneras de invertir en acciones en la bolsa de valores.
Las acciones de una empresa que cotiza en bolsa pueden adquirirse de manera individual, pero indirecta, pues sólo los miembros de una bolsa y los representantes autorizados pueden comprar y vender las acciones para los inversores particulares.
Existen distintos tipos de acciones, por lo que habrá que informarse sobre cuáles nos convendrá comprar: por ejemplo, algunas de ellas pagan dividendos y otras no.
Si invertimos de forma personal, deberemos averiguar en la bolsa de nuestro lugar de residencia -preferentemente, aunque también se pueden comprar acciones internacionales, por ejemplo de las que cotizan en la Bolsa de Nueva York- cuáles son las sociedades de bolsa y brokers autorizados y comprar a través de ellos.
Otra manera de invertir en acciones es participando de un fondo mutuo o fondo común de inversión.
Un fondo común de inversión es un portafolio de inversión que es administrado por una sociedad de bolsa, banco con competencia o agente bursátil, que maneja el dinero de un conjunto de inversores particulares.
En esta manera de invertir en acciones en la bolsa los especialistas de la compañía analizan y toman decisiones de compra y venta de los valores en nombre de los inversores particulares, que de esta manera podrán desligarse de la tarea de analizar índices, capitalizaciones bursátiles y rendimientos.
Las acciones de una empresa que cotiza en bolsa pueden adquirirse de manera individual, pero indirecta, pues sólo los miembros de una bolsa y los representantes autorizados pueden comprar y vender las acciones para los inversores particulares.
Existen distintos tipos de acciones, por lo que habrá que informarse sobre cuáles nos convendrá comprar: por ejemplo, algunas de ellas pagan dividendos y otras no.
Si invertimos de forma personal, deberemos averiguar en la bolsa de nuestro lugar de residencia -preferentemente, aunque también se pueden comprar acciones internacionales, por ejemplo de las que cotizan en la Bolsa de Nueva York- cuáles son las sociedades de bolsa y brokers autorizados y comprar a través de ellos.
Otra manera de invertir en acciones es participando de un fondo mutuo o fondo común de inversión.
Un fondo común de inversión es un portafolio de inversión que es administrado por una sociedad de bolsa, banco con competencia o agente bursátil, que maneja el dinero de un conjunto de inversores particulares.
En esta manera de invertir en acciones en la bolsa los especialistas de la compañía analizan y toman decisiones de compra y venta de los valores en nombre de los inversores particulares, que de esta manera podrán desligarse de la tarea de analizar índices, capitalizaciones bursátiles y rendimientos.
Invertir en acciones y cuándo venderlas
Invertir en acciones de empresas que cotizan en la bolsa de valores puede parecer sencilla tarea, pero para ganar con la bolsa uno de los factores decisivos es saber cuando vender las acciones.
Esto no siempre resulta fácil de saber, prever o decidir, como veremos.
El núcleo del problema es que si las acciones que hemos sabido comprar ahora valen mucho más que entonces, nunca estaremos seguros de que no van a seguir apreciándose esas acciones.
¿Cómo obrar entonces?
La respuesta está en el estudio del mercado bursátil, de los valores que hemos decidido comprar, en los que invertimos para ganar realmente en un plazo que no es corto, por lo que la compra de esas acciones habrá debido ser meditada.
Hay que estudiar la bolsa donde invertimos, y además seguir la evolución de la empresa cuyas acciones poseemos, su rendimiento y todo lo referido a ella que la propia compañía y los medios de comunicación hacen público para tener toda la información relevante en relación con nuestros valores.
Existen dos paradigmas de análisis de mercados financieros, que son el análisis técnico y el análisis fundamental, que son además compatibles.
Ellos proveen herramientas y modelos de estudio de tendencias, soportes y resistencias que permiten aproximadamente tener cierta información sobre si las acciones seguirán apreciándose y no debemos vender o si, por el contrario, la tendencia ha llegado a su fin y el valor bajará, produciéndose entonces el momento de vender.
Esto no siempre resulta fácil de saber, prever o decidir, como veremos.
El núcleo del problema es que si las acciones que hemos sabido comprar ahora valen mucho más que entonces, nunca estaremos seguros de que no van a seguir apreciándose esas acciones.
¿Cómo obrar entonces?
La respuesta está en el estudio del mercado bursátil, de los valores que hemos decidido comprar, en los que invertimos para ganar realmente en un plazo que no es corto, por lo que la compra de esas acciones habrá debido ser meditada.
Hay que estudiar la bolsa donde invertimos, y además seguir la evolución de la empresa cuyas acciones poseemos, su rendimiento y todo lo referido a ella que la propia compañía y los medios de comunicación hacen público para tener toda la información relevante en relación con nuestros valores.
Existen dos paradigmas de análisis de mercados financieros, que son el análisis técnico y el análisis fundamental, que son además compatibles.
Ellos proveen herramientas y modelos de estudio de tendencias, soportes y resistencias que permiten aproximadamente tener cierta información sobre si las acciones seguirán apreciándose y no debemos vender o si, por el contrario, la tendencia ha llegado a su fin y el valor bajará, produciéndose entonces el momento de vender.
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