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La capitalización bursátil al invertir en bolsa

Muchas veces escuchamos que un factor relevante sobre la bolsa de valores y las acciones es la capitalización bursátil.

Mas ¿qué es exactamente la capitalización bursátil de una compañía que cotiza en bolsa? y ¿cuál es su importancia para el inversor o futuro inversor?

La capitalización bursátil, dicho rápidamente, es un indicador bursátil que sive para conocer cuál es la valoración que el mercado hace de una empresa que cotiza en bolsa más allá de los datos financieros de la misma.

Dada una compañía que cotiza en un mercado accionario, la capitalización de la misma se calcula multiplicando el precio de una acción por la cantidad de acciones que la compañía tiene. Como el precio fluctúa por el mismo desarrollo de la oferta y la demanda del mercado, se interpreta que el mismo expresa las expectativas a futuro y la consideración real que el mercado tiene de esa empresa.

Volviendo a nuestra pregunta, una de las maneras en que se vuelve relevante la capitalización bursátil para el inversor, es que éste pude seguir la evolución a lo largo de un periodo de tiempo de la capitalización bursátil de una compañía para decidir si invierte o no en sus acciones.

Otra manera en que el indicador estadístico de la capitalización bursátil, entendida como la valoración que el mercado mismo hace sobre una empresa que participa con acciones de él, es de utilidad para la toma de decisiones del inversor, es mediante la comparación de la capitalización bursátil de dos empresas entre las cuales hay paridad en otras variables, o nos cuesta decidir en cuál de ellas hemos de invertir nuestro dinero comprando algunas acciones.

El momento para invertir en cada activo financiero o valor

Es difícil saber cuál es el mejor momento para invertir en uno u otro activo financiero o no financiero, pero el conocimiento teórico y -paradójicamente- las crisis nos permiten extraer algunas enseñanzas para una economía dada.

Para saber en qué invertir y en qué momento es importante considerar que siempre los mercados financieros, al igual que la economía real, fluctúan, siguiendo lo que los estudiosos de la economía han denominado ciclos.

Aquello en lo que es posible invertir: bonos, bienes raíces, materias primas, acciones y el dinero en efectivo sufren de distinta manera las consecuencias del desarrollo económico de la economía de un país y las circunstancias políticas, lo que provoca que exista un período a lo largo del ciclo económico en el que el desempeño de cada instrumento de inversión es el más indicado para invertir en ese preciso momento.

Como generalmente los mercados financieros se adelantan a los hechos en la economía real, la enseñanza para el inversor de ello es que puede saberse cuándo se debe invertir en bonos: los precios de los bonos comienza a tener un mejor desempeño relativo al menos un año antes del valle o piso del ciclo económico.

El otro factor relevante a considerar para determinar cuándo y en qúe invertir es que precisamente luego de la subida del precio de los bonos ocurre que las tasas de interés empiezan a subir.

En cuanto a la bolsa, las acciones de las compañías que cotizan en ella por lo general se toman alrededor de seis meses antes del valle para valorizarse. Esto es algo que típicamente ocurre en las economías o mercados nacionales en los que se produce un crecimiento negativo con recuperación, o sea con un mejoramiento de los indicadores fundamentales.

Esto es, en el momento en que la economía se recupera y las tasas de interés comienzan a subir, el precio de los bonos cae, mientras que el precio de las acciones continúa en ascenso sobre la base de la mayor fortaleza relativa reflejada en las ganancias globales, según el comportamiento regular de los mercados estudiado por la economía.

En el momento siguiente del ciclo de la economía (que define también un ciclo de inversiones) cuando el crecimiento alcanza un máximo y el aumento de precios genera inflación, es el momento de invertir en bienes raíces o commodities: en esta fase los activos en los que el inversor debe fijarse son las materias primas y las propiedades inmuebles.

Si en una economía dada los organismos monetarios deciden aumentar las tasas de interés en esta fase del ciclo económico para controlar la inflación y disminuir el consumo -algo que suele ocurrir con frecuencia- entonces es el momento de invertir en dinero en efectivo o divisas extranjeras.

Invertir en acciones: el reparto de dividendos

Una manera muy prolífica de invertir es comprar acciones de compañías que cotizan en la bolsa de valores.

Como es sabido, la idea de operar con acciones se basa en la expectativa de poder venderlas en el futuro a un precio significativamente mayor del que se ha pagado cuando se las compró.

De esa manera, el modo estándar de obtener beneficio o ganancias con las acciones es esperando que la evolución del precio de las mismas en el mercado accionario sea tal que, dada cierta alza, el inversor decida que ha llegado el momento de vender.

Pero esta no es la única manera de obtener ganancias a partir de la inversión en acciones de empresas que cotizan en los parqués: también las acciones dan derecho a dividendos.

¿Qué son los dividendos? ¿Cómo se cobran?

Como los accionistas -los propietarios de acciones de una empresa con independencia de la cantidad de acciones que posean- son dueños de una parte de la compañía, es habitual que luego de un ejercicio, por ejemplo anual, la junta de accionistas decida repartir una parte de las ganancias.

Ese es el famoso reparto de dividendos, y en algunas compañías, si la empresa ha crecido y obtenido buenas ganancias a veces se reparten incluso dividendos extraordinarios.

Existen, además, dividendos fijos e incluso dividendos variables.

El reparto de dividendos es un derecho pero está sujeto a los tipos de acciones que se haya comprado en la bolsa, por lo que siempre será de utilidad antes de invertir en valores de tal o cual compañía informarse si reparten dividendos y de qué modo.

Invertir en acciones, dos diferentes maneras

Mencionaremos dos diferentes maneras de invertir en acciones en la bolsa de valores.

Las acciones de una empresa que cotiza en bolsa pueden adquirirse de manera individual, pero indirecta, pues sólo los miembros de una bolsa y los representantes autorizados pueden comprar y vender las acciones para los inversores particulares.

Existen distintos tipos de acciones, por lo que habrá que informarse sobre cuáles nos convendrá comprar: por ejemplo, algunas de ellas pagan dividendos y otras no.

Si invertimos de forma personal, deberemos averiguar en la bolsa de nuestro lugar de residencia -preferentemente, aunque también se pueden comprar acciones internacionales, por ejemplo de las que cotizan en la Bolsa de Nueva York- cuáles son las sociedades de bolsa y brokers autorizados y comprar a través de ellos.

Otra manera de invertir en acciones es participando de un fondo mutuo o fondo común de inversión.

Un fondo común de inversión es un portafolio de inversión que es administrado por una sociedad de bolsa, banco con competencia o agente bursátil, que maneja el dinero de un conjunto de inversores particulares.

En esta manera de invertir en acciones en la bolsa los especialistas de la compañía analizan y toman decisiones de compra y venta de los valores en nombre de los inversores particulares, que de esta manera podrán desligarse de la tarea de analizar índices, capitalizaciones bursátiles y rendimientos.

Invertir en acciones y cuándo venderlas

Invertir en acciones de empresas que cotizan en la bolsa de valores puede parecer sencilla tarea, pero para ganar con la bolsa uno de los factores decisivos es saber cuando vender las acciones.

Esto no siempre resulta fácil de saber, prever o decidir, como veremos.

El núcleo del problema es que si las acciones que hemos sabido comprar ahora valen mucho más que entonces, nunca estaremos seguros de que no van a seguir apreciándose esas acciones.

¿Cómo obrar entonces?

La respuesta está en el estudio del mercado bursátil, de los valores que hemos decidido comprar, en los que invertimos para ganar realmente en un plazo que no es corto, por lo que la compra de esas acciones habrá debido ser meditada.

Hay que estudiar la bolsa donde invertimos, y además seguir la evolución de la empresa cuyas acciones poseemos, su rendimiento y todo lo referido a ella que la propia compañía y los medios de comunicación hacen público para tener toda la información relevante en relación con nuestros valores.

Existen dos paradigmas de análisis de mercados financieros, que son el análisis técnico y el análisis fundamental, que son además compatibles.

Ellos proveen herramientas y modelos de estudio de tendencias, soportes y resistencias que permiten aproximadamente tener cierta información sobre si las acciones seguirán apreciándose y no debemos vender o si, por el contrario, la tendencia ha llegado a su fin y el valor bajará, produciéndose entonces el momento de vender.